El contacto de Rina con los vampiros siempre se ha limitado a las llamadas del conmutador, aunque debería odiarlos porque le arrebataron a su madre, pero cuando Velkan le pide ayuda para recuperar su posesión más preciada, Rina es incapaz de ignorar la tentación. Y es que para saciar a la bestia tendrá que despertar a otra. Es la primera incursión de la autora en el género del romantasy.