Cuando el cadáver de Valeria aparece en un almacén abandonado del puerto, el inspector Kai Vila y su equipo son enviados para hacerse cargo de la investigación. En la zona ha habido más muertes "accidentales" con un detalle en común: unos pétalos de rosas. El equipo de policía tendrá que colaborar con la mafia calabresa para dar con el asesino.